Colines

martes, 31 de diciembre de 2013

No podía cerrar el año sin publica una receta, la última del 2013 será una receta muy sencilla, que aún estáis a tiempo de hacer para esta noche, para dejar boquiabiertos a vuestros comensales. Se trata de unos colines caseros que he tomado prestados de la web de webos fritos, una maravilla de web.

Pero antes de meterme en la cocina, quería agradecer a toda la gente que me lee y me sigue. A pesar de que Las recetas de Masero, es un blog de reciente creación, para el poco tiempo que llevo publicando recetas, me está yendo bastante bien y eso sólo lo debo a vosotros, a vuestros comentarios y a vuestras críticas. Espero que el año que viene y en los siguientes años venideros mis recetas sigan teniendo tan buena aceptación. También quería dar gracias, a mi más fiel seguidor, catador y fotógrafo particular, a mi marido, que es el que se lo curra con las fotos del blog, a pesar de no disponer de muy buenos medios.

Solo me queda desearos que tengáis una buena entrada y salida de año y que en el 2014 se cumplan todos vuestros sueños.


Como no hay mejor manera que terminar el año cocinando para los tuyos, nos ponemos delantales y a la cocina.
Hice la mitad de cantidad de los ingredientes de la receta original y me salieron unos 20.

Ingredientes

250 g de harina panadera o de fuerza.
160 g de agua.
5g de sal.
5g de levadura fresca.

Preparación

Mezclar los ingredientes, amasar y formar una bola. Extender la masa con un rodillo sobre una bandeja rectangular que previamente hayamos espolvoreado con harina y dejar reposar una hora.

Precalentar el horno a 250ºC, calor arriba y abajo.

Poner harina en la encimera y volcar la masa. Cortar unas tiras iguales e irlas poniendo en una bandeja con papel de hornear.

Pincelar cada tira con huevo batido y añadir un poco de sésamo o unas pipas.
Yo los hice surtidos unos con sésamo y otros con pipas. Este paso no venís en la receta original, se lo añadí yo misma :-)

Bajar el horno a 220ºC y hornear los colines durante 15 minutos o hasta que estén dorados.


He de decir que en mi primer intento me quedaron preciosos, pero cuando se enfriaron estaban correosos y al día siguiente podían usarse como arma arrojadiza para escalabrar a alguien. Fue debido a que metí el calcetín, no se me ocurrió otra cosa que una vez que había pasado la hora de reposo, pasar el rodillo por encima para dejar la masa más lisita y darles a los colines una forma más bonita. Bonitos estaban, pero estaban más duros que el pecho de un santo.
Así que no os metáis a mangoneros como yo y hacer la receta tal cual. Espero que os guste.